Relatos con pebre
Historias inéditas inspiradas en la cultura chilena.
Música ambiental de fondo. Alicia inhala y exhala para calmar las mariposas negras de su estómago. Tiene el tronco superior y los brazos apoyados en el respaldo de un asiento de pasillo, y esboza una sonrisa tan falsa como helado de invierno. Desde su posición los observa. Caminan lento, amontonados, chocándose entre ellos, avanzando descoordinados y sonrientes. Es un espectáculo perturbador.
En la mitad del avión, en el pasillo izquierdo, un hombre insiste en tirar de la manilla del baño, como si aplicar fuerza sirviera para abrir una puerta que se empuja.
Alicia aleja su cuerpo del asiento y sale al pasillo a regañadientes. Avanza caminando de lado por el pasillo apoyada en los respaldos. Debe tener cuidado, va contra la corriente y si se suelta se ahoga. Empuja la puerta del baño y la abre. Suspira y mira al pasajero. El hombre entra al baño. Alicia pone los ojos en blanco y mueve su cabeza de lado a lado.
Las ruedas de una maleta pasan sobre sus pies. La pasajera se da cuenta, pero sigue avanzando en silencio, sin pedir disculpas, y mira a Alicia como si fuera parte del fuselaje del avión. Aunque quiere decir algo, prefiere sonreír y morderse la lengua ante las diez horas de encierro. Para cambiar de ambiente, aprovecha una fila vacía y cruza al pasillo derecho. Se agacha a recoger las bolsas vacías de audífonos que adornan el suelo. Apenas se levanta, una señora la toma de los hombros y la mueve como si fuera una pieza de ajedrez y sin decir palabra, pasa y se sienta al lado de la ventana. Con una mueca estirando los labios le muestra la maleta y levanta las cejas en dirección al compartimiento superior.
Con la respiración agitada, Alicia la mira fijo sin pestañar. Exhala despacito y levanta las cejas mientras muestra sus manos ocupadas con bolsas plásticas. Esboza una sonrisa con los labios apretados y se encoge de hombros en señal de disculpas. Luego mueve la maleta con su pierna para poder avanzar hacia la parte posterior del avión. Hacia el galley, el santuario del Tripulante.
Se distrae con los rayos de sol del amanecer que se cuelan por las pequeñas ventanas encegueciendo su camino. Y por unos segundos, se detiene a observar cómo se estaciona el avión que llega a la manga contigua. Siente que se ahoga, que le falta el aire, pero sigue avanzando. Ya casi llega.
En el galley, un tripulante llena los termos con agua caliente. Cerca de él, una pareja hace elongaciones al lado de una de las puertas, justamente la puerta que está abierta y adosada a una escalera, custodiada por otro tripulante. En el centro del galley, un niño ensucia el piso con el líquido de su mamadera y las migas de una bolsa de galletas mientras su madre aplaude y le saca fotos. Frente a la otra puerta, una señora apoyada en un asiento de tripulación toma café, y a su lado se amontona un grupo de pasajeros esperando el baño y otros haciendo vida social como si ya llevaran ocho horas de vuelo.
Alicia se cuela entre las personas y esquiva al niño y a su madre. Intenta dejar las bolsas en el carro de la basura, pero caen al suelo. Se agacha para recogerlas e intentarlo otra vez. Escucha un golpe. El niño grita y llora, seguramente se golpeó la cabeza con uno de los carros. Rápidamente Alicia intenta recoger las bolsas para ofrecerle hielo a la madre, pero los pasajeros pasan y pisan, desparramándolas por todas partes.
Mientras sigue agachada, un pasajero toca su espalda con insistencia. Alicia siente la yema de los dedos del pasajero en sus omóplatos como jaqueca de resaca. Una bolsa se cuela entre los pies de los pasajeros y sale volando por la puerta. Alicia la observa la libertad, deseando ser la bolsa. Su respiración se acelera, su mandíbula se tensa, sus puños se aprietan.
Suelta las bolsas, toma la bandeja de dulces que esta sobre el mesón y los tira al aire. Los pasajeros aplauden. Alicia les arroja los vasos plásticos como proyectiles. Luego las bolsas de té y los sobres de café. Finalmente, lanza las servilletas con fuerza y, bajo la tormenta de nieve, se suelta el cabello y se aleona. Los pasajeros aplauden como si fuera un espectáculo circense.
Alicia respira. Se calma. Hasta que otra vez siente esos toques desagradables en la espalda. Se pone de pie, bota las bolsas en el basurero, le da hielo a la madre y la invita a regresar a su asiento. Y, como si fuera un pulpo recibe basura, entrega vasos de agua, reparte dulces, cierra compartimentos, revisa la seguridad de los pasajeros y la cabina.
Porque así son las cosas, en un avión, el show siempre debe continuar.
Vocabulario en contexto:
- Esbozar una sonrisa → Sonreír ligeramente.
- Helado de invierno (Chile) → Dulce tradicional chileno con forma de helado. A pesar de su apariencia, no es un helado porque no está frío ni congelado.
- A regañadientes → Hacer algo sin ganas.
- Fuselaje → Parte principal del cuerpo de un avión.
- Compartimiento superior → Espacio donde se guarda el equipaje de mano.
- Galley → Zona de trabajo de los tripulantes donde se preparan comidas y bebidas.
- Mamadera (Chile) → Biberón.
- Desparramar → Esparcir cosas por diferentes lugares.
- Omóplatos → Huesos de la espalda situados detrás de los hombros.
- Aleonarse (Chile)→Llenarse de fuerza, valentía o energía antes de enfrentar una situación difícil. También puede describir el gesto de adoptar una actitud más desafiante o determinada.
- Esquivar → Evitar un obstáculo o una persona moviéndose rápidamente.
- Colarse → Entrar o pasar entre personas o lugares con dificultad o sin esperar turno.
- Elongar → Ejercicio para estirar los músculos y mejorar la flexibilidad.
- Amontonarse → Reunirse muchas personas o cosas en un mismo lugar, formando un grupo desordenado.
- Hacer vida social → Conversar y relacionarse con otras personas de manera informal.
- Manga (Chile)→ Pasillo cerrado que conecta el aeropuerto con un avión para que los pasajeros puedan embarcar o desembarcar sin salir al exterior.
- Ser como un pulpo → Hacer muchas cosas al mismo tiempo o atender varias tareas y personas a la vez.
Gramática:
- Como si + subjuntivo
Usamos como si para comparar una situación con algo imaginario, irreal o que no es verdad.
En el relato:
- …como si aplicar fuerza sirviera para abrir una puerta…
- …la mira como si fuera parte del fuselaje del avión.
- …la mueve como si fuera una pieza de ajedrez.
- …haciendo vida social como si ya llevaran ocho horas de vuelo.
- …los pasajeros aplauden como si fuera un espectáculo circense.
Estructura:
Como si + imperfecto de subjuntivo
- Habla como si fuera experto.
- Gasta dinero como si fuera millonario.
- Me mira como si no me conociera.
Después de como si, normalmente usamos el imperfecto de subjuntivo porque estamos describiendo algo imaginario o contrario a la realidad.
Actividades:
- Escribe tres frase con “como si” inspirada en el relato. Puedes usar a Alicia, a los pasajeros o cualquier escena del avión.
Ejemplos de inicio:
- Alicia respira como si…
- El pasajero del baño actúa como si…
- Los pasajeros la empujan como si…
2. Observa las siguientes situaciones y escribe una frase con como si + imperfecto de subjuntivo.
Ejemplo:
Pedro no es piloto, pero habla de aviones todo el día. → Pedro habla como si fuera piloto.
- El pasajero no escuchó las instrucciones de seguridad. →
- Marta nunca ha estado en Chile, pero da consejos sobre Santiago. →
- El perro vio una sombra y salió corriendo. →
- Mi amigo tiene veinte años, pero se comporta de manera muy madura. →
Cuaderno de actividades · Relatos con pebre · Número 6
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