Reflexiones
Lengua, cultura y experiencias.
En una clase de escritura creativa, un estudiante me contó que había ido a Chile y me mostró un sticker que le habían regalado en la ciudad de Valparaíso. La pegatina decía: “Está mal pelao el chancho”. Me dijo que le gustaba mucho, pero no entendía qué significaba.
Primero, ¿qué significa chancho? En Chile le decimos chancho al cerdo. Entonces, ¿qué sería estar mal pelao’ el chancho? Lo usamos cuando queremos decir que existe alguna injusticia, por lo general una desigualdad social. Por ejemplo: en Chile está mal pelao el chancho.
Esto me hizo reflexionar sobre todos los animales que usamos de forma cotidiana y metafórica, y en cómo el chancho es una parte fundamental de nuestro vocabulario. Porque si disfrutamos una actividad, significa que “lo pasamos chancho”. Si un día comimos demasiado, “comimos como chancho”. Exagerar de cualquier forma es “irse al chancho”. Si una persona no es muy aseada, tiene malos modales o es desordenada, entonces “es un chancho”. Y cuando alguien hace algo que nos da asco, simplemente decimos: “es chancho”. Aunque el chancho también tiene su lado tierno. Algunas parejas lo utilizan como sobrenombre, chanchito o chanchita.
Pero el chancho no es el único animal que se cuela en nuestra forma de hablar. El gato aparece cuando estamos enfermos: “estoy pal gato”. Las vacas también tienen su lugar: si una persona se comporta mal o intenta aprovecharse, “es vaca”; pero si necesitamos juntar dinero entre varias personas, entonces “hacemos una vaca”.
También usamos animales para referirnos a las personas, una mujer es una galla, un hombre un gallo; un joven es un cabro y una muchacha, una cabra. Si alguien habla mucho, “es un loro”. Si no tiene muchas luces, “es un pavo”. Y si no es muy bueno para los estudios, “es un burro”.
Al final, el lenguaje está lleno de imágenes que usamos casi sin darnos cuenta. Los animales nos ayudan a exagerar, a bromear, a criticar o incluso a mostrar cariño. Son una forma muy gráfica de describir cómo somos, cómo nos ven y cómo vemos a los demás.
Y también son una de las cosas que más sorprenden a quienes aprenden español, porque muchas veces no tienen una traducción literal, pero sí mucho significado cultural.
Y en tu país, ¿existe este vocabulario animalesco? ¿Qué animal aparece más en tu forma de hablar?
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