¡Pan de huevo, tortas, palmeras!

Reflexiones
Lengua, cultura y experiencias.


2–3 minutos

Hace unos días vi un video que enseñaba a hacer una torta rápida y sin horno usando palmeras. Me refiero a las palmeras de masa de hoja, ¡no al árbol playero!

La torta también tenía manjar, crema y frambuesas. ¡Me pareció una idea maravillosa! Y de inmediato pensé cómo no se me había ocurrido hacer algo así, tomando en cuenta que uno de mis placeres culpables son las tortas y los pasteles.

Luego de reflexionar por un rato, llegué a la conclusión de que las palmeras siempre habían sido para mí un snack veraniego (de niña era mi preferido), específicamente para consumir en la playa, sentada en la arena mirando el mar. Por eso nunca se me habría ocurrido usar una palmera fuera de su ambiente regular. ¡Las tradiciones se respetan! Cada vez que veo una palmera, no pienso en postres ni pasteles elaborados, veo a una niña con los pies llenos de arena y el corazón lleno de verano.

Arropada con mi manta en un día lluvioso, me puse a recordar mi infancia y los veranos en la playa. Me acuerdo de que me encantaba jugar en la arena y bañarme en el mar. Correr por la orilla, escarbar y buscar pulgas de mar, y estar atenta al señor que pasaba por las tardes, siempre vestido de blanco, usando una chupalla y cargando una canasta de mimbre llena de refrigerios, gritando: ¡Pan de huevo, tortas, palmeras!

Cada dulce venía en una bolsa plástica y yo comía poco a poco, sacando pedacitos para que me duraran toda la tarde. Entre juegos y chapuzones, como pajarito, comía miguitas. Siempre dejaba un poquito para el final del día. “El que guarda siempre tiene”, decía mi abuelita. Y me comía los restos de las palmeras o el pan de huevo sentada en la arena, tiritando de frío y envuelta en toallas.

Cada temporada estival trae su canción de moda, “el hit del verano”, que se toca repetidamente. Se graban programas veraniegos con los famosos de turno, cambia la moda, se actualiza el léxico y los bailes. Lo que no cambia es la comida. En las playas chilenas se siguen vendiendo pastelitos, palmeras y pan de huevo, ya sea en la playa misma o en kioscos cercanos. Sabores que siempre me recordarán las tardes de verano. Y aunque aún no he intentado preparar la torta, está en mi lista de pendientes, y también me animaré a amasar y hornear palmeras.

Y tú, ¿tienes recuerdos veraniegos? ¿Qué sabores te recuerdan el verano?


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